¿Cómo es una sesión de coaching?

El coaching individual puede clasificarse en dos categorías principales: el coaching de resolución y el coaching de desarrollo. Ambas se diferencian a partir de su finalidad, ya que en cada caso serán distintas las causas y los objetivos buscados

El coaching de resolución consiste en acompañar a la persona en el proceso de superación de sus limitaciones personales.

Cuando una persona se enfrenta a una situación problemática, en el marco de su desempeño profesional, se recurre al coaching de resolución. La dificultad puede ser puntual, o puede producirse de forma recurrente. Por tanto el proceso podrá aplicarse a ámbitos distintos, como la eficacia profesional, las relaciones interpersonales, la capacidad de comunicación, la gestión del estrés o la promoción dentro de la empresa.

Los métodos utilizados provienen de diversos campos del conocimiento: la psicología, el análisis transaccional, el análisis sistémico, o la PNL. Se realizará en tres fases hasta alcanzar el objetivo: la resolución del problema situacional o de comportamiento.

1.- El diagnóstico previo

2.- La ampliación de la autoconciencia

3.- La actuación en la práctica

El coaching de desarrollo ayuda a la persona a descubrir en si misma lo que necesita para alcanzar objetivos ambiciosos, a que encuentre en si mismo los elementos para mejorar como individuo, el descubrimiento se efectúa conjuntamente. El objetivo será preparar las condiciones de éxito, de forma que se pueda asegurar su logro. Implica;

- Analizar la situación

- Identificar los retos

- Identificar los puntos a favor

- Identificar los obstáculos            

Deberá concluir con un plan detallado y un mapa de fuerzas que incluya a los aliados reales, los potenciales, los imprescindibles y los convenientes, así como la forma de reunir a todas esas fuerzas en torno a un proyecto (situación, etc.).