Los efectos de la práctica habitual de la relajación pueden ser muy positivos, desde la reducción del nivel basal de ansiedad, el mejor afrontamiento de situaciones de estrés, la mejora de trastornos somáticos (hipertensión arterial, asma, úlcera duodenal, colon irritable, migrañas), ayuda a alcanzar una personalidad más madura y equilibrada, facilita el encuentro con uno mismo.